Enrique Bustamante

Fotografía tomada de El País

Estudioso de los medios, Enrique Bustamante Ramírez fue obstinado promotor de su reforma y transformación. Especialista en políticas culturales, comprendió y explicó con claridad las imbricaciones entre cultura y comunicación. Anclado en la docencia desde hace tiempo, también dio cátedra en la prensa, así como en los seminarios que organizaba y en los que tenía una incomparable capacidad de convocatoria entre los colegas de España y América Latina.

   Enrique fue un apasionado defensor, pero también inteligente crítico de la televisión pública. Fue el alma de la comisión creada por el gobierno español en 2004 para reformar la radio y la televisión públicas de aquel país. Ese compromiso no lo limitó —al contrario— para discutir con exigencia y perspicacia el ulterior desarrollo de RTVE. Al pesimismo de la inteligencia con que estudiaba y cuestionaba a los medios públicos acompañaba, gramscianamente, un generoso optimismo de la voluntad.

   La revista Telos, que Enrique creó en 1985, llegó a ser la más importante publicación hispanoamericana en el campo de la comunicación. Lejos de encerrarse en capillas, como con frecuencia sucede con los académicos muy destacados, Enrique abrió la revista a centenares de autores, de muy diversas adscripciones y nacionalidades que tuvimos el privilegio de escribir en sus diferentes fases editoriales, hasta que él la dejó en 2017.

   De su inquietud por los medios deja registro en libros como La televisión económica. Financiación, estrategias y mercados (Gedisa, 1999) y Radio y televisión en España. Historia de una asignatura pendiente de la democracia (Gedisa, 2006). Sobre la discusión sobre comunicación y cultura coordinó una decena de libros, resultados casi todos de fructíferos y animados seminarios, como Comunicación y cultura en la era digital. Industrias, mercados y diversidad en España (Gedisa, 2002), Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital (Gedisa, 2003), La Cooperación Cultura-Comunicación en Iberoamérica (AECID, 2008) o Iberoamérica: La cooperación cultura – comunicación en la era digital (Universidad Nacional de Quilmes, Fundación Alternativas y Universidad Carlos Tercero (2020). Guillermo Mastrini ha escrito una amplia semblanza de Enrique Bustamante en donde se encuentran, con mejor detalle, títulos y fechas de su extensa trayectoria.

   Enrique Bustamante, que nació en 1949, fue un hombre de izquierdas. De joven militó en partidos de ese signo y más tarde escribió en publicaciones que impulsaron la transición española como la cardinal Cuadernos para el diálogo y la revista Triunfo. Hizo periodismo durante varios años y, sin dejar de practicarlo, se involucró en las tareas académicas desde fines de los años 70. Alentó la renovación democrática desde los campos en donde decidió permanecer. Siendo periodista, participó en la Asociación de la Prensa de Madrid. Muchos años después creó, con otros colegas, la Asociación para la Investigación de la Comunicación y más tarde la Asociación Española de Investigación de la Comunicación en cuya presidencia acababa de ser reelecto el octubre pasado. En la Fundación Alternativas promovió una gran cantidad de encuentros e informes sobre el estado de la cultura en España.

   Catedrático emérito en la Universidad Complutense, desde hace unos cuantos años Enrique Bustamante estaba en Málaga, en cuya Universidad era Investigador Distinguido, organizando el Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura. Se trata de un proyecto conjunto de las universidades de Málaga, Sevilla y Granada. En 2020 recibió el doctorado Honoris Causa que la Universidad de Extremadura le había asignado un año antes.

   Coincidí con Enrique en numerosos encuentros académicos, en sus libros y charlas, en su cubículo de la Complutense y aulas de la UNAM, en auditorios de Guadalajara, en restaurantes madrileños, en convivios con otros colegas, escuchando tango en Buenos Aires y con su indispensable Patricia —cuando estaba con ella se le veía más feliz que nunca— y con la mía, en una terraza de la Ciudad de México. 

   Para mí, Enrique Bustamante era una referencia esencial. Compartía el enfoque de sus trabajos que entendían a los medios desde la economía pero antes que nada desde la cultura y la sociedad. Me identificaba intensamente con su trayectoria, que abrevó en el periodismo y la militancia política para luego estudiar la comunicación. La noticia de su muerte ocurrida este domingo en Málaga me resulta demoledora y tristísima. Sí, habrá que leerlo y releerlo. Sí, habrá que seguir los senderos que cursó para la reflexión y la comprensión de los medios en la democracia. Pero me faltará el faro que era ese amigo español, afectuoso e inteligente, que desde hace décadas era Enrique Bustamante.

Ciudad de México, 20 de junio de 2021

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