Alergia a la ciencia

Publicado en La Crónica el lunes 27 de septiembre

Defender a nuestros científicos es negarnos al oscurantismo. Manifestación en España.

En la era del Gran Hermano no hay sitio para la ciencia. Ni siquiera se le nombra. En el newspeak de 1984, según el relato de George Orwell, “no hay palabra para ciencia”. Explica: “El método empírico de pensamiento, en el cual se basaron todos los adelantos científicos del pasado, es opuesto a los principios fundamentales de Ingsoc”, el pensamiento único en aquella novela. El Ministerio de la Verdad no requiere, ni admite, el contraste que significan el razonamiento, la discrepancia, la duda. 

   La ciencia es observación y experimentación, hipótesis y verificaciones pero sobre todo reflexión y, por lo tanto, crítica. El populismo, que postula verdades incuestionables porque son dictadas por un líder que se ha adjudicado la representación del pueblo, es alérgico a la ciencia.

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Abran las ventanas

Hay que usar cubrebocas y abrir las ventanas. Foto tomada de http://www.elpais.com

Publicado en La Crónica el lunes 30 de agosto

Temor y esperanza: el que comienza hoy es un retorno a clases empañado por desinformación y dudas.

   La vuelta a las aulas ya era urgente. La enseñanza a distancia fue un fracaso, a pesar del esfuerzo de profesores y alumnos. La deserción escolar ha sido terrible: en el ciclo anterior dejaron de inscribirse 5.2 millones de estudiantes, según el INEGI. Pero este regreso podría haber sido menos improvisado.

   Nuestras escuelas reabren con los mismos protocolos sanitarios de marzo del año pasado. En aquella etapa se pensaba que una de las principales vías para la transmisión del virus era el contagio táctil. Ahora se ha demostrado que la propagación más importante es por vía aérea, cuando se respiran partículas que han dejado personas infectadas y que, en espacios cerrados, permanecen hasta por varias horas.

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El presidente exasperado

El presidente pelea todos los días con quienes no le dispensan una adhesión incondicional. Las mentiras con las que quiere sustituir a la realidad no disimulan ni resuelven los problemas que su gobierno deja de atender. 

Publicado en La Crónica el lunes 23 de agosto

Desencajado e iracundo, el presidente López Obrador miente, calumnia y confunde todos los días. Desesperado, porque a pesar de la burbuja de autocomplacencias que lo envuelve advierte que el país va de peor en peor, riñe incluso con los suyos. La conferencia matutina es un desfile de rabietas y hostilidades que dan cuenta de la incapacidad del presidente para reconocer la realidad. No mira al país ni al mundo, sino a las ideologizadas construcciones con las que reemplaza a los hechos. No hace política (es decir, no admite concepciones distintas a las suyas para dialogar con ellas) sino pataletas. El país paga las consecuencias de esa persistente negación de la realidad.

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Mala y autoritaria maestra

Las clases por televisión tratan igual a todos los alumnos, como si tuvieran las mismas capacidades. En esa modalidad no hay retroalimentación y los profesores quedan desplazados por la pantalla.

Publicado en Crónica el lunes 10 de agosto

La televisión es mala maestra. La decisión del gobierno federal para difundir clases por ese medio nos retrotrae a los años sesenta del siglo pasado y desaprovecha la posibilidad de articular un sistema nacional de educación a distancia apuntalado en Internet.

   Reanudar clases en las escuelas hubiera sido una enorme imprudencia. La pandemia está desbordada. Pero a esa decisión pertinente para que los planteles siguen cerrados le acompaña un proyecto erróneo y errático. Hace medio siglo, hubiera sido indiscutible que el país se apoyara en la televisión para que los niños tomaran clases, o al menos se entretuvieran con un sucedáneo de la escuela. Hoy, con las redes digitales que empleamos para todo tipo de socializaciones, el uso de la televisión abierta beneficia fundamentalmente a las televisoras y no a los niños ni a la educación. Seguir leyendo «Mala y autoritaria maestra»

Ahora, contra las estancias infantiles

La entrega de dinero para que cada madre o padre decidan a dónde llevarán a sus hijos los deja al garete del mercado y favorece la desigualdad en la atención a los niños.

Publicado en Crónica el lunes 11 de febrero

El recorte presupuestal y la modificación de las reglas para las estancias infantiles es una tragedia para centenares de miles de madres que trabajan o estudian. Las decisiones y explicaciones acerca de esa medida ratifican la improvisación y el conservadurismo del presidente López Obrador y su gobierno.

   Gracias al Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, el gobierno federal pagaba una cuota de 950  pesos mensuales por cada niño inscrito en ellas. Esas guarderías subrogadas se convirtieron en la única opción para cuidar a los hijos pequeños de quienes no cuentan con respaldo de ninguna institución de seguridad social. Hasta hace pocas semanas, 9 mil 500 estancias infantiles atendían a casi 330 mil niños de uno a cuatro años, en zonas y en familias pobres. Esa cuota podía ser autorizada hasta por tres niños de cada hogar. En el caso de niños con alguna discapacidad la contribución era de 1800 pesos mensuales. Además el gobierno entregaba 70 mil pesos a las personas que quisieran instalar una estancia y cumplieran los requisitos (que no son pocos) que establecía la Sedesol. Seguir leyendo «Ahora, contra las estancias infantiles»