El escarnio vende más

La observación de los medios de comunicación se ha convertido en necesidad de la democracia. En la medida en que se les puede analizar y discutir a partir de los contenidos que hacen públicos, los medios tienen una fuente de contrapesos y evaluaciones que resultan de la mayor utilidad política, académica y desde luego ciudadana.

Como espectadores de ellos, todos justipreciamos cotidianamente a los medios de comunicación. Gracias al contexto, a la experiencia, al afán complaciente o crítico con que consumimos sus mensajes, cada uno de nosotros decodifica de manera diferente, de acuerdo con la circunstancia de cada quien, los contenidos de los medios a los que estamos constantemente expuestos. Pero una cosa es evaluar de manera personal los medios cuyos mensajes miramos, leemos y escuchamos y otra, contar con datos específicos de ese comportamiento. Allí radica el mérito del examen sistemático de esos contenidos. Las observaciones profesionales de medios cuantifican, comparan, discuten y hacen públicos esos resultados.

En América Latina, los observatorios de medios cada vez se consolidan mejor y ganan mayor autoridad ética y cívica en sus respectivos países. En México, aunque todavía no disponemos de observatorios de medios que hagan un seguimiento constante y amplio de los contenidos de la televisión y la radio, desde hace dos décadas hay evaluaciones académicas y ciudadanas acerca de la cobertura que recibieron las campañas electorales. En esa tarea, los equipos a los que desde hace 15 años han encabezado Miguel Acosta y Sergio Aguayo han tenido un desempeño frecuente y valioso. Con metodologías y objetivos específicos que han ido evolucionando, esos estudiosos han mantenido la atención puesta en el comportamiento de los medios delante de diversos procesos electorales.

Anoche fue presentado el estudio que Aguayo y Acosta, ahora en la organización Propuesta Cívica, A.C., junto con un grupo de acuciosos observadores, realizaron acerca de las campañas federales que culminaron en la elección del 5 de julio pasado. A partir de la preocupación por la calidad de las campañas, examinaron 2043 spots y videos que localizaron tanto en la televisión abierta como en YouTube. La gran mayoría de esos materiales, 2008, circuló en ese sitio en Internet.

Muchos de esos videos tenían una producción que puede considerarse profesional. Sin duda ello solo fue posible gracias a la decisión de los partidos para, además de en los medios convencionales, desplegar sus campañas en Internet. La sola contabilidad de los videos de acuerdo con las simpatías partidarias que quienes los hicieron, resulta significativa. La tercera parte de ellos (666 documentos) apoyaba a candidatos del PRI o a la campaña nacional de ese partido. Otros 393, eran proclives al PAN. En respaldo al PRD o a sus candidatos, hubo 240.

La coalición formada por Convergencia y el Partido del Trabajo tuvo 180 videos. El Partido Social Demócrata, 143. Nueva Alianza, 66 videos y el Partido Verde, que posiblemente no se interesó demasiado en esa opción para hacer propaganda porque contó con el ostensible y en ocasiones ilegal respaldo de las televisoras, tuvo 44  videos. Hubo, además, 275 mensajes colocados por ciudadanos sin identificación específica.

En ese universo, conformado por videos anónimos y/o sin preferencia específica por algún partido, estuvieron los mensajes más agresivos en el inventario que reunió Propuesta Cívica. 209 de los 2008 videos fueron considerados como “negativos” por esos analistas. 201 de ellos, fueron materiales no atribuibles a partidos políticos.

Lo que a los partidos les interesaba, mal que bien, por lo menos en los contenidos claramente inducidos por sus dirigentes o simpatizantes, era exponer puntos de vista. De los 1731 materiales identificados con partidos, 1108 son considerados como de “posicionamiento” y 573 como de “propuesta”.

Sin embargo los videos más exitosos fueron, como es de suponerse, los más agresivos. Sus índices de audiencia, registrados a partir de los datos de descargas que ofrece YouTube, confirman que la descalificación, el escarnio y la confrontación resultan mucho más atractivos que la exposición de programas o trayectorias.

Nada hay de sorpresivo en esa conclusión, pero el estudio de Acosta, Aguayo y compañía, tiene el valor de las verdades que son demostradas de manera irrefutable. Quizá no lo son tanto algunas de las conclusiones de esos autores cuando dicen, preocupados por la orientación de los contenidos más exitosos:

“Los mensajes negativos, sin importar su origen o autoría, encuentran en el electorado mexicano un público más interesado en los insultos y ataques que en las propuestas o programas de acción. Aunque no puede definirse qué tanto esa conducta se debe a la pobreza de las propuestas mismas o a la falta de creatividad en su transmisión, sí es posible concluir, a la luz de los resultados arrojados por el monitoreo, que los spots negativos tuvieron mucha más audiencia, lo que significó que fueron más efectivos que los anuncios apegados a los lineamientos legales”.

¿Es posible suponer que la conducta de los ciudadanos puede ser evaluada por el comportamiento de quienes miran los videos más políticamente escandalosos en la Red? Y más aún, ¿el hecho de mirar esos videos, es indicio de que el ciudadano que se solaza o se preocupa con ellos tiene bajos índices de cultura política? ¿Qué es y cómo puede establecerse la eficacia de un mensaje electoral? Esas son algunas preguntas suscitadas por el nuevo trabajo de Acosta y Aguayo del que aquí solamente hemos mencionado algunos datos y hallazgos.

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Noticieros sin política

La radio y la televisión hicieron una cobertura exigua de las campañas políticas durante la más reciente temporada electoral. Desplazadas por la discusión en torno a los spots que colmaban los tiempos estatales en los medios electrónicos, las noticias acerca de las actividades proselitistas de los partidos pasaron a segundo plano. Ese relegamiento no se debió necesariamente a la ausencia de interés periodístico de las informaciones que surgían de los actos de campaña sino, al menos en casos notorios, a una política informativa destinada a minimizar la cobertura de los eventos partidarios.

Algunos noticieros de la televisión nacional destinaron únicamente 3 o 4 minutos a esas informaciones en el transcurso de los dos meses de duración que tuvieron ahora las campañas electorales. Los noticieros que transmiten de lunes a viernes pudieron difundirse en 43 ocasiones durante el periodo de campañas, del 3 de mayo al 1 de julio. Algunos de ellos transmitieron, en promedio, menos de 5 segundos diarios de noticias electorales. En otros, particularmente en la radio, hubo más de 10 minutos diarios de noticias electorales.

Esas son algunas apreciaciones que se pueden hacer a partir del Monitoreo de noticieros que hizo la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM por encargo del Instituto Federal Electoral. Los resultados del Monitoreo, publicados por el IFE en su sitio en Internet, muestran la cantidad de minutos y segundos que ocuparon las informaciones electorales de cada partido durante el mencionado lapso. Con esa información, calculamos el total de minutos de una decena de noticieros de televisión y una veintena de radio, originados en la ciudad de México.

En la radio matutina todos los noticieros analizados, excepto tres, le dieron más tiempo a las campañas del PAN que a otros partidos. La diferencia más notoria estuvo en el noticiero que conduce Eduardo Ruiz Healy en Radio Fórmula, con casi 40% de su espacio para noticias de esa índole destinado al partido en el gobierno.

Los noticieros más priistas, si se les evalúa por el espacio a cada partido, fueron los de Pedro Ferriz de Con en el Grupo Imagen (33.6%) y Óscar Mario Beteta en Radio Fórmula (22.4%). Pulso de Radio Educación, que conduce Hilda Saray, destinó el 22.4% a notas sobre el PRD.

De todos los programas considerados en esta evaluación Antena Radio, que conduce Mario Campos en el IMER, fue el que más tiempo destinó a la cobertura de campañas con un total de 584 minutos. Allí, la asignación de tiempos a los partidos fue notoriamente equilibrada.

El más favorable al Partido Verde fue el noticiero de Carmen Aristegui en MVS Radio, en donde ese partido ocupó 118 de los 361 minutos dedicados a campañas políticas, el 32.7% de dicho espacio.

En los noticieros de media tarde, Fórmula de la Tarde conducido por Ciro Gómez Leyva dedicó 40.7% de esos espacios al PAN, en tanto que Joaquín López Dóriga, también en Radio Fórmula, destinó 33.7% al mismo partido.

En noticieros seleccionados y que se difunden a partir de las 6 de la tarde, las preferencias fueron más variadas. José Cárdenas Informa, en Radio Fórmula, le dio el 42.5% de su espacio a las noticias del PAN y solo 13% al PRD. La tercera emisión de Hoy por Hoy en W Radio, con Salvador Camarena, asignó al PRD casi el 39% de tales informaciones.

Todos estos datos han sido calculados a partir de la información del IFE. Colocada en línea desde mediados de julio, esa información no había sido desmentida por ninguna empresa de comunicación.

De los noticieros de televisión que elegimos para este cotejo, el más interesado en las campañas fue Primero Noticias, que conduce Carlos Loret de Mola por las mañanas en el canal 2 de Televisa. Ese programa les dio a las informaciones electorales 102 minutos; de ellos, algo menos del 31% fue para el PAN y una cantidad casi idéntica para el PRI. El noticiero matutino de Canal Once le dio más espacio al PAN (26.9%) que al PRI (22.6%).

Por las tardes, la televisión ignoró las campañas. Info7, de Televisión Azteca, se interesó en las notas sobre ese tema únicamente durante 3 minutos. El Noticiero con Lolita Ayala, en canal 2, destinó 4 minutos a ese asunto durante los dos meses de campañas. Dos de esos minutos fueron para el PRI, pero tratándose de universos tan limitados los porcentajes pueden ser escasamente significativos.

Por las noches, los noticieros de televisión ofrecieron algún contraste. Casi el 30% de las informaciones en el espacio de Joaquín López Dóriga en el canal 2 fueron para el PRD y el 23% para el PRI. Menos del 21% del espacio de esa índole en el noticiero emblemático de Televisa reseñó la información de las campañas panistas.

En cambio las notas en Hechos, que conduce Javier Alatorre en canal 13, fueron en un 27% para el PAN y solamente en 16.8% para el PRI. Las Noticias con Adela, de Adela Micha en el canal 9 de Televisa, destinó al PRD el 39.9% de sus espacios de campañas, al PAN 38.4% y al PRI únicamente 14.1%.

Este texto forma parte de un artículo más amplio publicado en la revista Zócalo del mes de septiembre.

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Juanito: el descontón y el agandalle

“Juanito” transita de una estación radiofónica a otra, acepta entrevistas de medios lejanos a los que no conocía, se vuelve estrella de la veleidosa pero notoria farándula política y, en cada declaración, se recrea a sí mismo como personaje lenguaraz y picaresco.

Gracias a la curiosidad mediática y a la heterodoxia que ha significado en un escenario político tedioso y plano, el delegado electo en Iztapalapa ocupa frecuencias radiofónicas y páginas en los diarios. El desafío que mantiene hacia los dirigentes del círculo obradorista que esperaban beneficiarse con su dimisión, prorroga por varios días sus 15 minutos de fama.

Salió respondón, en contraste con la actitud sumisa que había manifestado aquella tarde de junio cuando, para enfrentar la decisión judicial que dejó a Clara Brugada sin la candidatura perredista en esa delegación, Andrés Manuel López Obrador propuso votar por “Juanito”, que ya era candidato del PT, y lo instruyó en público para que en caso de ganar renunciara a ese cargo en beneficio de la fallida candidata. Aquella demostración de autoritarismo, dibujó con toda transparencia el talante mandón y grosero de López Obrador y mostró a un “Juanito” cuya reverencial mansedumbre ha sido desplazada ahora por un personaje de intereses y voluntad propios.

Ese es el viraje que convoca la atención mediática y que ha convertido a Rafael Acosta Ángeles en creador y protagonista de un personaje inesperado. Se habla de él y se le ve y escucha más que si se tratara de un candidato en campaña. Y candidato no es, porque ya ganó, y por mucho, la elección delegacional. Pero de alguna manera se puede reconocer que se encuentra en campaña: no por una posición política sino para afianzarse a sí mismo como actor de la vida pública. Acosta se encuentra en campaña para vender lo más cara posible su renuncia a la jefatura delegacional.

En estos días se ha reinventado a sí mismo. Dejó de ser el individuo plano y resignado que se había supuesto y se mostró con ambiciones y voluntad propias. Hizo a un lado el porte contestatario que antes lo llevó a servir como reventador de reuniones políticas e incluso a ser utilizado como carne de cañón en acciones de provocación ordenadas por alguna de las tribus perredistas. Ahora es un político institucional, que de repente se convirtió en usufructuario de la alianza de varios partidos en Iztapalapa y ganó la delegación más poblada y conflictiva del DF.

Hasta ahora Juanito era personaje de reparto, tanto en los mitines y zipizapes callejeros, como en la película de ficheras en donde apareció bailando con Lyn May. De pronto, dejó de ser instrumento de otros para trocarse en intérprete de un guión que él y sus amigos más cercanos están imponiéndole a la coalición obradorista.

En realidad no hay transformación, sino transfiguración. Se modifica la apariencia, más no el fondo en el comportamiento de Acosta Ángeles. Juanito se ha forjado en el convenencierismo y el pragmatismo. Como seguidor de causas políticas, ha sido saboteador pero nunca constructor de opciones. Como beneficiario de la economía informal, ha sido tianguista y vendedor ambulante. Lo que hace ahora es cacarear sus posibilidades políticas con la misma locuacidad con que vendía sus productos en las calles.

A cambio de renunciar para que se inicie el proceso que podría desembocar en la designación de Brugada, Juanito quiere disponer de la mitad de las plazas de confianza de la Delegación Iztapalapa. Primero dijo que esas chambas serían para sus cuates. Ahora sostiene que las distribuiría entre militantes del PT, aunque ese partido asegura que no le interesan tales plazas sino la renuncia de su renegado candidato.

En ese afán, es el mismo de siempre: simulador, exagerado, hecho a la argucia y al embuste. Nada de eso le daría notoriedad, de no ser porque además exhibe el atractivo que siempre tienen los personajes repentinamente vencedores.

Juanito parece, como ha escrito José de la Colina, surgido de “uno de los más sarcásticos cuentos de Mark Twain o de Ambrose Bierce o de Jorge Ibargüengoitia”. De pordiosero a millonario. De tianguista a delegado. No es un personaje de ideas, ni de principios, sino de actitudes y poses. Cuando estaba en campaña respondía a las preguntas de los reporteros después de consultar unas tarjetas de las que no se apartaba y que le habían escrito sus amigos que lo asesoran. Ahora no requiere de tales respaldos y deja fluir una elocuencia demagógica y tintanesca pero profundamente atractiva en la planicie mediática.

Constructor de su propio personaje, Acosta Ángeles habla de Juanito en tercera persona, como de alguien que no le es ajeno pero que tampoco es él mismo.

Otrora provocador y tianguista, la cultura política de Juanito es la del descontón y el agandalle. Por eso no le ha importado insistir en que podría dejar de cumplir el compromiso que tiene con los partidos que lo respaldaron. En tal actitud, ha tenido que pensar en las chambas, el sueldo, los cuates y la fama antes que en cualquier obligación política. En ese terreno, mantiene dos posibilidades: el regreso del Juanito disciplinado que honrará su compromiso con el Peje renunciando a la delegación, o la consolidación del Juanito que considera suyos los 180 mil votos que recibió el 5 de julio.

La primera opción, propiciaría el desplazamiento de Juanito para que Rafael Acosta Ángeles vuelva a ser actor de reparto, quizá merced a un atractivo arreglo financiero. La otra, rompería los acuerdos obradoristas para Iztapalapa, podría propiciar el retorno a esa delegación del grupo del PRD desplazado por Brugada y aliados pero además sería un desastre político y administrativo. Juanito puede ser simpático para algunos, pero da miedo imaginarlo a cargo de la delegación más pobre, peligrosa y peliaguda de la ciudad de México. (El gobierno de Brugada no sería necesariamente mejor y confirmaría el enquistamiento delegacional de una camarilla resentida y embaucadora).

La aparente traición de Juanito, si se consolidara, ha sido entendida en diversos medios como una derrota para López Obrador. Pero hay otras interpretaciones. Francisco Báez Rodríguez sugiere que, de ser delegada, Clara Brugada no sería incondicional de López Obrador e incluso podría estar más dispuesta a alinearse con el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard. Juanito como delegado por otra parte, dice ese comentarista, constituiría un problema constante para la gobernabilidad de la ciudad de México y dificultaría las posibilidades de Ebrard para alcanzar la candidatura perredista dentro de algo más de dos años.
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Product placement (o la camiseta de Raúl Araiza)

El actor Raúl Araiza fue, junto con la señorita Maite Perroni, la imagen del Partido Verde en la reciente campaña electoral. Sus retratos luciendo el emblema del Tucán, la promoción que hicieron de la pena de muerte e incluso después de los comicios el agradecimiento a los despistados ciudadanos que votaron por ese partido, no dejan dudas sobre la identificación de ese actor con el PVEM.

Araiza no es un hombre especialmente interesado en la política. Tampoco es militante del Partido Verde. En alguna entrevista admitió que aparecía en los spots de ese partido por indicaciones de Televisa, la empresa para la que trabaja.

Esa televisora respaldó al PVEM con tanto ahínco que, para ello, violó la legislación electoral de varias maneras. Semanas antes de las elecciones, Televisa difundió anuncios de la revista TV y Novelas en donde se entrevistaba a Araiza y Perroni haciendo elogiosas declaraciones sobre el Partido Verde. La autoridad electoral sancionó esos anuncios no porque tales actores no tengan derecho a expresar sus preferencias políticas sino porque aquellas entrevistas eran pretexto para mostrar emblema y lemas del PVEM en televisión.

El respaldo de Televisa al Partido Verde llegó al extremo de presentar a Araiza, en una telenovela en la cual actuaba, vistiendo una camiseta en donde anunciaba “Soy Verde”. Durante varios días el personaje interpretado por Araiza en la telenovela “Un gancho al corazón” apareció con esa indumentaria. En capítulos precedentes, se había presentado con una camiseta idéntica pero con otra leyenda.

El afán para hacer propaganda política con ese telenovelesco recurso resultó evidente. El actor conocido por ser promotor del PVEM, cuya imagen asociada a ese partido fue intensamente publicitada por Televisa, apareció en una telenovela de esa empresa con una leyenda que recordaba tal identidad política.

El IFE discutió antier, miércoles, un proyecto de resolución para sancionar esa propaganda ilegal del PVEM y Televisa. De acuerdo con la síntesis que leyó Edmundo Jacobo Molina, secretario ejecutivo de esa institución y autor del proyecto, “el actor Raúl Araiza en el tiempo del proceso electoral se convirtió en icono de los promocionales, los espectaculares, los carteles y en general, de toda la propaganda que desplegó el Partido Verde Ecologista de México en este año electoral. Su figura devino claramente distintiva del partido, a todo lo largo y ancho del país y en plena actuación, acabó apareciendo dentro de una telenovela, transmitiendo a las cámaras y al público una de las frases inequívocas de la campaña y que a su vez, fueron utilizadas simultáneamente por el Verde Ecologista dentro de su propia estrategia electoral”.

El proyecto de resolución les proponía a los consejeros electorales “dilucidar si en la transmisión, los días 22, 23 y 24 de junio, de la telenovela ‘Un gancho al corazón’ con el actor portando una ostensible playera con la leyenda ‘Soy Verde’, infringía o no la normatividad electoral. Y si era el caso, debíamos determinar a quién le es imputable la violación”.

Al parecer esa propaganda, impresa de tal forma en la vestimenta del actor, no solamente apareció en los días antes mencionados. La proclama verde de Araiza en la telenovela se difundió además en otras fechas, por ejemplo el 18 de junio, como se puede apreciar en el ubicuo YouTube.

En todo caso, habría bastado un día para que se pudiera acreditar la transgresión a la ley electoral. Las normas actuales, como es sabido, prohíben la contratación de propaganda política en radio y televisión. Si pagó por esos anuncios en la telenovela, el PVEM violó la ley lo mismo que Televisa por aceptar esa contratación. Si se trató de publicidad otorgada de manera gratuita, habría sido una forma de contribución no legal a la campaña de ese partido.

Sin embargo, displicentes como han decidido ser con las televisoras, cinco de los 9 consejeros del IFE decidieron que la exhibición de la playera verde sí constituía una falta pero no les impusieron multas sino únicamente una simbólica amonestación pública al PVEM y a Televisa.

Los mercadólogos de Televisa denominan “integración de producto” a la exhibición o mención de productos o marcas dentro de escenas que forman parte de la programación normal. Esa es una práctica cada vez más extendida dentro de la televisión internacional, aunque la posibilidad de que constituya motivo de engaños contra los televidentes ha llevado a distintos Estados a crear normas para regularla. La propuesta de dictamen del IFE hace referencia, por ejemplo, a las disposiciones en la Unión Europea que han autorizado la publicidad insertada dentro de contenidos televisivos pero siempre y cuando se le avise al telespectador que se trata de menciones pagadas por un anunciante.

Televisa no solamente no advierte a sus televidentes cuando la mención o inclusión de un producto o un nombre se deben a un acuerdo comercial, sino que enmascara intencionalmente esa práctica.

El empleo del “product placement”, o emplazamiento de producto, ha suscitado intensas discusiones en la industria de la televisión y entre los espectadores más inquisitivos de ese medio. Hace un año, en la Gran Bretaña, los directivos de la cadena de televisión privada ITV anunciaron que utilizarían dicho procedimiento para difundir publicidad y, de inmediato, las acciones de esa empresa cayeron varios puntos. En aquella ocasión el entonces secretario de Cultura británico, Andy Burnham, declaró que el product placement ponía en riesgo la ya de por sí deteriorada confianza en la televisión. El televidente “no quiere sentir que el argumento ha sido escrito por el director de mercadotecnia comercial”, dijo ese funcionario.

En México, ahora los espectadores de Televisa saben que sus telenovelas pueden estar escritas ya no solamente por publicistas de productos comerciales, sino por los propagandistas del detestable Partido Verde.

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Qué debería cambiar

Quieran o no, instituciones y gobernantes tendrán que responder a los resultados electorales del 5 de julio. Algunos lo hacen ya magnificando o menospreciando, según les haya ido, las consecuencias de esa votación. Otros, prefieren aparentar que están más allá de las coyunturales decisiones en las urnas.

1. Calderón. El semblante hosco, el discurso severo, hacían evidente la desazón que experimentaba el presidente de la República la noche del domingo electoral cuando ofreció un mensaje por televisión. El saldo de la votación fue, para el gobierno, peor de lo que se había esperado. El presidente Felipe Calderón tendrá que restablecer puentes y hacer política fina, algo que en otros tiempos se le daba bien pero a lo que pareció renunciar hace uno o dos años cuando se dejó aislar para encerrarse en una apreciación complaciente de sus propias acciones y en un discurso monotemático.

El combate a la inseguridad es indispensable, pero evidentemente no bastó para suscitar la confianza de los ciudadanos. El viraje en el discurso tendría que ir acompañado por una reestructuración en el equipo de gobierno, una vez que se ha confirmado que los más amigos no son necesariamente los más eficientes.

El dilema es si Calderón tendrá la agudeza política que hace falta para entender las señales del 5-J, si sabrá renunciar al ensimismamiento en el que se ha sumergido en los años recientes, si será capaz de rescatar los resortes democráticos que a pesar de sus resabios conservadores ha tenido el PAN y si, en consecuencia, querrá y podrá sacudirse la costosa tutela de poderes fácticos en los que ha querido cobijarse (la maestra, las televisoras, el sindicalismo descompuesto) y con resultados tan contraproducentes.

2. El PAN. El talante bravucón terminó por envolver y hacer políticamente ineficaz a Germán Martínez, pero su principal yerro fue aislarse del PAN realmente existente. En vez de convocarlos, el inminente ex presidente panista combatió (incluso utilizando trampas y engaños) a dirigentes, corrientes y grupos que no se le subordinaban dentro de ese partido.

Inhábil para ser partido en el gobierno, el PAN tendría que recuperar la vitalidad que antes supo desplegar en la oposición. No le resultará extraño, puesto que lo fue largo tiempo, actuar como minoría en la Cámara de Diputados. Para ello tendría que sacudirse los intereses que se han enquistado en las cúpulas blanquiazules. Es difícil que lo consiga.

3. El PRI. Sus líderes y adláteres se equivocarían si creen que al PRI no le hacen falta ajustes después del éxito en las urnas. El partido supo funcionar como maquinaria electoral y capitalizó el descontento ante errores e insuficiencias del gobierno. Pero eso no le bastará para mantenerse cohesionado en la designación de su candidato presidencial.

Los priistas aprenderían de sus propios tropiezos si recuerdan los costos que les significó la división de hace cuatro años, cuando sus principales grupos entraron en colisión por esa candidatura. Las ambiciones suelen arrasar con los compromisos. Y a un partido sin principios, si algo lo mueve es la codicia.

La otra dificultad que enfrenta el PRI radica en convencer a los ciudadanos de que es un partido suficientemente renovado para evitar los abusos y autoritarismos que le conocimos durante largas décadas. Por mucho maquillaje que utilicen, será inevitable advertir que se trata de los mismos dirigentes, que proponen el mismo discurso y que practican la misma política del mismo PRI de siempre.

4. El PRD. Algunos de sus líderes más perspicaces han sugerido que, de plano, de los escombros que les dejó el 5-J lo mejor será que surjan dos partidos. Uno, comprometido con el discurso de reformas sin confrontación y con tantos compromisos políticos (con caciques regionales, con las televisoras, con otros partidos, etcétera) que casi se ha vuelto políticamente inocuo y que despliega el grupo de Jesús Ortega. Otro, el de la agresiva pedacería anti institucional de la que forman parte el viejo priismo y el nuevo clientelismo a los que cohesiona López Obrador y con el que coinciden personajes como René Bejarano y Juanito el de Iztapalapa. Sea cual sea su respuesta al resultado que redujo a la mitad sus votos en comparación con la elección de hace tres años, el PRD y sus aliados de antes y ahora tendrían que emprender una reconstrucción mayor si quieren ser competitivos en 2012.

Texto publicado en emeequis