Blake, inocencia o inexperiencia

Hace una semana, José Francisco Blake Mora estaba más interesado por conservar el empleo que ya tenía que por llegar a uno nuevo. Hoy en día, como es ampliamente sabido, despacha en Bucareli para asombro de muchos y desazón de algunos más.

Los motivos del presidente Felipe Calderón para colocar al hasta hace dos días secretario de gobierno de Baja

Francisco Blake, dilemas. Foto tomada de http://www.piensabrainmedia.com

California en el ministerio de mayor importancia política en este país, han tenido que ser conjeturados por los comentaristas. En su discurso al darle posesión, el miércoles por la tarde, el presidente dijo que la trayectoria política de Blake “es larga”, pero además de varios cargos locales su única responsabilidad fuera de Baja California ha sido como diputado federal en la misma Legislatura que Calderón, entre 2000 y 2003. Seguir leyendo “Blake, inocencia o inexperiencia”

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Ganarle al PRI

La sesión había sido muy larga, la votación era esperada pero no por ello dejaba de exaltar los ánimos y el tema no era para menos. Tan sólo alzando la mano y a pesar de que algunos de ellos habían votado de manera distinta cinco días antes, 66 senadores aprobaron las exenciones fiscales que le permitirían a Televisa y a sus nuevos socios ahorrarse 5 mil 726 millones de pesos por el pago de derechos para la explotación de varias bandas en el espectro radioeléctrico.

La incursión de Televisa en telefonía fue respaldada, con una exención fiscal millonaria, por senadores como Gabino Cué. Ilustración tomada de http://www.elsemanario.com.mx

Era el jueves 5 de noviembre de 2009. Aquella reforma a la Ley Federal de Derechos fue inicialmente rechazada en el Senado, devuelta por la Cámara de Diputados y, en esa segunda votación, aprobada a pesar de numerosos argumentos en contra.

Al menos 15 de los 66 senadores que respaldaron esa reforma, diseñada a la medida de los intereses de Televisa, antes habían votado en contra de ella. El cabildeo de la televisora y el temor de las dirigencias de los partidos a disgustarla, ocasionaron esa rectificación.

“Rajones”, les reprochó el senador Pablo Gómez. Una docena de ellos era del PAN. Algunos más, del partido Convergencia, no habían asistido a la primera votación pero ese 5 de noviembre sí acudieron y respaldaron la exención de casi 6 mil millones de pesos al consorcio que ganaría la licitación para nuevas bandas de telefonía celular.

Uno de esos senadores era Gabino Cué Monteagudo.

Quizá el senador Cué estaba más atento a la disputa política en Oaxaca que al debate legislativo. Pero no pudo ignorar las consecuencias de la reforma que respaldó de manera expresa.

Poco después, Cué pidió licencia para ser candidato al gobierno de Oaxaca. Apuntalado en una forzada pero a la postre eficaz alianza que encabezaron  PAN y PRD, ganó la elección del domingo 4 de julio con algo más del 50% de los votos. En su campaña, él y sus seguidores enfrentaron trampas y amenazas de un cacicazgo priista que resultó menos sólido de lo que muchos –encuestadores incluidos– habían supuesto. Con casi 10 puntos de diferencia sobre el candidato del PRI, Gabino Cué logró un triunfo indudable.

Los partidos que lo apoyaron reclaman, para sí mismos, una porción de esa victoria. A los dirigentes nacionales del PAN y el PRD el éxito en Oaxaca –así como en Puebla y Sinaloa– les da nuevos márgenes dentro de sus propios partidos. Pero considerar que se trata de un triunfo panista o perredista resulta exagerado. Cué no solamente no es ni lo uno, ni lo otro. Sus compromisos explícitos se encuentran con el movimiento de Andrés Manuel López Obrador y el tornadizo partido Convergencia. También tiene lazos muy estrechos con Diódoro Carrasco, que gobernó Oaxaca en la década pasada y con quien trabajó tanto en esa gestión como, más tarde, en la secretaría de Gobernación.

El triunfo en Oaxaca no fue del PAN, ni del PRD, ni siquiera de Convergencia. Quien ganó fue Gabino Cué, en torno al cual se conformó la híbrida alianza que incluyó fuerzas vivas locales de todos los colores, cohesionadas en el rechazo al continuismo priista.

Ahora, para gobernar, necesitará algo más que oponerse al Revolucionario Institucional, del que fue militante por largo tiempo. En sus recorridos por la agreste Oaxaca, Cué hizo compromisos con distintos sectores (campesinos, jóvenes, migrantes, mujeres) pero al menos en su propaganda en línea no hay un programa de gobierno integral y con una visión general del estado que gobernará. Ese programa le hará falta para orientar una gestión de la que se esperan demasiadas decisiones, entre otros motivos debido a las deudas políticas que tiene con las disímbolas fuerzas que lo apoyaron.

Ubicado más allá de los partidos, Cué tendrá un enorme poder que solamente encontrará contrapeso en un congreso estatal de mayoría abrumadoramente priista. Muchos oaxaqueños que votaron por él para gobernador, respaldaron a los candidatos del PRI para diputados locales.

Cué y sus aliados comprobaron que se le puede ganar al PRI, incluso en la complicada y en tantos sentidos rezagada Oaxaca. Ahora a él le toca demostrar para qué sirvió esa batalla. El pragmático e injustificado voto a favor de Televisa hace ocho meses, es mala señal acerca de las convicciones y prioridades del inminente gobernador. Pero si logra abatir aunque sea un poco la enorme pobreza en Oaxaca y si consigue que imperen la ley y no los cacicazgos, la llegada al palacio de gobierno de un gobernador no priista  habrá valido el esfuerzo.

Publicado en emeequis

Gran hallazgo: un “informercial” es propaganda

Lunes 12 de abril. A las 22.55 horas ya ha transcurrido el segmento principal del noticiario de Joaquín López Dóriga. El conductor da paso a los mensajes comerciales después de anunciar: “El miércoles, Pumas – América en el Azteca. Continuamos”. La cámara se eleva sobre el estudio mientras se ve a López Dóriga de pie, conversando con uno de sus colaboradores.

Los televidentes de “El noticiero” saben que a continuación comenzarán los anuncios pagados. Y esa noche no es la excepción. La voz de un locutor no identificado pero conocida porque suele aparecer en mensajes políticos, dice mientras se ven escenas de un mitin: “Eviel Pérez Magaña rindió protesta como candidato del PRI a la gubernatura de Oaxaca ante la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional”.

“Sí, protesto”, se ve decir al candidato. El locutor prosigue: “Pérez Magaña asumió el compromiso de continuar con la transformación del estado ante miles de simpatizantes y militantes priistas…” Y así durante un minuto.

Se trata, evidentemente, de un mensaje pagado. Apareció después del corte anunciado por el conductor de El Noticiero, fue presentado en el segmento de mensajes comerciales, con un tratamiento distinto al que reciben las informaciones periodísticas. Al día siguiente el mismo anuncio fue difundido el uno de los espacios comerciales de “Primero noticias”.

El “infomercial” transmitido el 12 de abril

La propaganda de esa índole está expresamente prohibida por la legislación electoral. Desde hace más de dos años, como es bien sabido, los partidos únicamente pueden anunciar sus campañas en los espacios gratuitos que les asigna el Instituto Federal Electoral a cargo de los tiempos del Estado en televisión y radio. También está prohibido que los gobernantes se anuncien, pero la disposición constitucional que establece esa taxativa no ha sido reglamentada y todos o casi todos los gobernadores dilapidan toneladas de pesos al promover en cadena nacional las obras y acciones que de cualquier manera tienen la obligación de hacer en sus respectivas entidades.

En el caso de las campañas electorales, no hay equívoco en la ley. Toda propaganda en los medios electrónicos que no forme parte de las pautas que establece la autoridad electoral, es ilegal.

Para fincarles responsabilidades al PRI y a Televisa por violentar la ley al anunciar la toma de protesta de Eviel Pérez en Oaxaca, el IFE tenía que demostrar que ese mensaje fue propaganda y no parte del contenido periodístico de los noticieros de Televisa. Con ese propósito, solicitó el dictamen del Dr. Julio Juárez Gámiz, especialista en propaganda política en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. Juárez es autor del libro La televisión encantada: Publicidad política en México.

A petición del IFE, ese especialista presentó un informe acerca de la diferencia entre las notas periodísticas y las piezas denominadas “infomerciales”, que son espacios pagados que se insertan dentro de la programación de las televisoras. La estructura y la ubicación, los créditos, la narrativa, las decisiones editoriales que les dan origen e incluso la propiedad intelectual son diferentes en una y otra. Los infomerciales son la versión televisiva de las viejas “gacetillas” que durante tanto tiempo abrumaron (y en algunos diarios siguen determinando) el contenido de la prensa escrita.

El estudio de Juárez Gámiz no deja lugar a dudas. Su mérito consiste en explicar, dotar de contexto y racionalizar una diferencia que a cualquier televidente le parece palmaria: los infomerciales son mensajes pagados que no forman parte de la oferta noticiosa del programa en donde han sido insertados.

Sin embargo en la sesión del IFE que discutió la denuncia del PRD y el PAN contra esos infomerciales así como el proyecto de la Secretaría Ejecutiva de ese organismo para sancionar al PRI y a Televisa por difundir tales mensajes, hubo quienes insistieron en que se trataba de información periodística.

Los representantes del PRI y varios consejeros del IFE, hicieron forzadas cabriolas retóricas para sostener que el anuncio era información noticiosa. Con tal insistencia, esos clientes de Televisa ponían en aprietos a dicha televisora y a los conductores y productores de sus noticieros más destacados. Si la autoridad hubiera resuelto que el mencionado anuncio era parte del contenido noticioso, Televisa y sus periodistas habrían quedado señalados como propagandistas pagados por un partido. La empresa quedó marcada como transgresora de la ley electoral, pero por una falta que no está relacionada con su oferta específicamente periodística.

Durante varias horas en su sesión del miércoles 12 de mayo, los consejeros del IFE discutieron para concluir lo obvio: un infomercial es propaganda. Estuvieron a punto de tomar una decisión distinta. Cinco de los consejeros consideraron que el “infomercial”  sobre la campaña en Oaxaca fue ilegal. A cuatro, les pareció que no. La mayoría que tomó esa decisión fue demasiado tímida y solamente se animó a presentar sendas amonestaciones al candidato priista en Oaxaca, a su partido y a Televisa.

Se trata de una sanción muy tibia, entre otras causas porque el infomercial del 12 de abril parece haber inaugurado una nueva fase en el comportamiento político de esa televisora. Hasta ahora, después de la indisciplina que manifestó en febrero del año pasado cuando quiso sabotear el estreno de las nuevas reglas electorales, Televisa por lo general había cumplido con las disposiciones acerca de la propaganda de los partidos.

Muy distinto ha sido el desempeño de Televisión Azteca que sigue acumulando multas por transgredir esas normas de manera desfachatada y sistemática. El miércoles por la noche, además de la amonestación a Televisa, el IFE aprobó una nueva multa para TV Azteca, ahora por 12 millones y medio de pesos. Esa multa se añade a las sanciones que ascienden a más de 281 millones de pesos que la autoridad electoral le ha impuesto a Televisión Azteca, desde 2009, por incumplir obligaciones con la transmisión de mensajes de los partidos y de la propia autoridad electoral.

El “infomercial” del 12 y el 13 de abril fue un nuevo desafío de Televisa, en cadena nacional, a la autoridad electoral. Con esa propaganda Televisa favoreció la campaña del PRI. Pero más que impulsar preferencias políticas, a esa empresa le interesan los negocios. El mismo Revolucionario Institucional ha presentado una denuncia porque, según dice, ya en el mes de mayo el noticiero de López Dóriga difundió un “infomercial” acerca de la campaña de Gabino Cué, el candidato del PAN y el PRD para el gobierno de Oaxaca. De comprobarse esa acusación, dentro de pocos días el consejo general del IFE sería escenario de un litigio con los mismos argumentos pero en donde los acusadores del miércoles pasado ahora serían acusados, y viceversa. Qué vergüenza.

Publicado en eje central