TikTok: la bufanda del ministro presidente

El ministro Zaldívar forma parte de los personajes públicos que  intentan acercarse a los jóvenes usuarios de esa red. En TikTok se exhiben breves clips, por lo general con bailes, canciones o monólogos.

Publicado en La Crónica el lunes 24 de octubre

Arturo Zaldívar mira por la ventana de su oficina en la Suprema Corte mientras se anuda una bufanda roja. De fondo, se escucha una canción de Taylor Swift y al pie de esa imagen, se lee “faltan pocas horas para medianoche”. Solamente los entendidos supieron que la bufanda es una alusión a esa intérprete estadounidense y que al día siguiente aparecería su nuevo disco, titulado “Midnights”.

   Colocado el jueves en TikTok, hasta este domingo ese video había sido visto 630 mil veces. Es tan breve (apenas 12 segundos) que seguramente algunos de los 298 mil seguidores que el ministro Zaldívar tiene en esa red lo han mirado en varias ocasiones.

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Ayotzinapa, filtraciones, doble moral

La periodista Ramírez publicó en su columna de Reforma, y en su cuenta de Twitter, imágenes de mensajes atribuidos a miembros del grupo de delincuentes “Guerreros Unidos” sobre el asesinato de los normalistas.

Publicado en La Crónica el lunes 26 de septiembre

La doble moral es una forma de hipocresía. Ahora proliferan improvisados especialistas en ética periodística que condenan la publicación sin censura de algunos segmentos del informe del gobierno sobre la muerte de los normalistas de Ayotzinapa pero que, hace unos cuantos días, aplaudían la divulgación de otras filtraciones.

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Alianza rota, felicidad presidencial

El 61% de los simpatizantes del PRI considera que Moreno debería dejar la dirección de ese partido.

Publicado en La Crónica el lunes 12 de septiembre

En menos de una semana, el presidente López Obrador logró tres de los triunfos políticos más importantes que ha tenido en el transcurso de su gobierno. Cada uno de esos éxitos refuerza su autoritarismo.

   Al menos cuatro ministros de la Suprema Corte se dejaron amedrentar y/o manipular por el presidente para evitar que la prisión preventiva oficiosa fuese considerada anticonstitucional. El encarcelamiento discrecional, sin sentencia judicial, seguirá afectando a miles de personas. Los ministros expresaron sus posiciones el lunes 5 de septiembre y tres días más tarde, el autor de la ponencia que discutían pospuso de manera indefinida la presentación de un nuevo proyecto. Ante la posibilidad de que acotaran la prisión preventiva, que ha sido instrumento del gobierno para encarcelar adversarios políticos, López Obrador descalificó y amenazó a los ministros.

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Perseguir a los jueces

Al caudillo populista, la legalidad le interesa cuando le conviene. Si no, la ignora o descalifica. Por eso denuesta a los jueces que toman decisiones contrarias a sus intereses y proyectos.

Publicado en La Crónica el lunes 5 de septiembre

Al populismo le perjudica la independencia de los jueces. Desacreditarlos, es parte de una estrategia para la consolidación del autoritarismo.

   En toda democracia, el Poder Judicial es contrapeso fundamental del gobierno. La división de poderes significa equilibrios, atribuciones específicas para cada uno de ellos, reglas que se respetan. Aquí el presidente desacredita, difama y debilita a los jueces y abomina de las leyes. De espaldas a las responsabilidades que le impone su cargo y desentendiéndose del juramento constitucional, Andrés Manuel López Obrador sostiene, con descaro, “no me vengan con que la ley es la ley”.

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“¡Fue el Estado!”: farsa y demagogia

Decir que se trata de un “crimen de Estado” se convirtió en una consigna política muy eficaz. Encinas la repite, incurriendo en la demagogia que tanto ha nublado el completo esclarecimiento de los asesinatos de los normalistas. 

Publicado en La Crónica el lunes 22 de agosto

“¡Fue el Estado!”. Contundente e irritada esa frase, y lo que significa, ha contribuido a ocultar la verdad sobre el asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Referirse de esa manera a “el Estado” dice todo y dice nada. 

   Estado son las instituciones que detentan el poder político, que distan de ser homogéneas. Pero en la apreciación elemental que propalan los simplificadores al Estado se le identifica con su cúpula, comenzando por el presidente de la República. De tanto repetir esa frase, en amplias zonas del espacio público se ha considerado que la muerte de los normalistas fue culpa de la administración de Peña Nieto. Ese presidente cometió numerosas torpezas, comenzando por su insufrible insensibilidad política. Pero no supo, ni pudo prever, ni evitar, la muerte de aquellos estudiantes.

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