Ricardo Anaya

Publicado en Crónica el lunes 4 de junio

Ricardo Anaya es el político mexicano más perseguido en las décadas recientes. El Estado desplegó en su contra una campaña de calumnias con insinuaciones dolosas, utilización ilegal de instituciones judiciales, fabricación de presuntas evidencias y el empleo faccioso de medios de comunicación. Todo ello sucedió (no podría haber ocurrido de otra manera) por instrucciones directas del presidente Enrique Peña Nieto.

   La persecución del Estado en contra de Ricardo Anaya no benefició al candidato presidencial del PRI sino a Andrés Manuel López Obrador. Han sido unos genios, pudo decirse como rezaba una de las inverosímiles cantinelas de José Antonio Meade. Nadie sabe para quién difama, o tal vez sí.

   Los motivos de Peña para denostar al candidato presidencial del Frente están teñidos de irracionalidad y temor, como tantas otras de sus decisiones en estos cinco años y medio. Al parecer, el presidente creyó que golpeando a Anaya conseguiría que Meade se colocara en el segundo sitio de las preferencias electorales. Pero quizá, también, influyó el compromiso del candidato presidencial del PAN y PRD para perseguir los actos de corrupción del sexenio que está concluyendo. Seguir leyendo “Ricardo Anaya”

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Son unos genios

Publicado en Crónica el lunes 5 de marzo

La persecución contra Ricardo Anaya manifiesta la desesperación del presidente Enrique Peña Nieto y del PRI. El empleo de la Procuraduría General de Justicia para desacreditar a un candidato presidencial es abusivo y en varios sentidos ha resultado ilegal. Pero, sobre todo, es una escandalosa torpeza política. Anaya denunció ayer que el gobierno del presidente Peña “ha emprendido un brutal ataque” para desplazarlo de la elección presidencial.

   Si las imputaciones contra el candidato del Frente resultaran sólidas, quien más se beneficiaría con el debilitamiento de esa opción política sería Andrés Manuel López Obrador. Si son falsas, como indican las evidencias que se conocen hasta ahora, Anaya saldrá fortalecido y estará en mejores condiciones de enfrentar al candidato de Morena. Quienes impulsaron este asunto desde Los Pinos son unos genios. Seguir leyendo “Son unos genios”

Triunfo de Chihuahua

Publicado en Crónica el lunes 5 de febrero

Si el gobierno de Chihuahua no hubiera organizado la marcha hasta la Ciudad de México, no habría recuperado los 900 millones de pesos que la Secretaría de Hacienda le había retenido y las gestiones para extraditar al ex gobernador Duarte habrían seguido paralizadas.

   Si el gobierno federal no hubiera querido extorsionar al gobierno de Chihuahua con la suspensión de pagos que ya estaban acordados, Javier Corral y su administración no habrían tenido que convocar a la “Caravana por la Dignidad”. Seguir leyendo “Triunfo de Chihuahua”

Chihuahua, política, legalidad

Al extorsionar al gobierno de Chihuahua por combatir la corrupción, el presidente Peña Nieto quería proteger a  a César Duarte. 

Publicado en Crónica el 15 de enero

Al preferir la desacreditación política antes que el cumplimiento de sus obligaciones legales, el gobierno del presidente Peña Nieto acrecienta los motivos del gobierno de Chihuahua para reclamar los recursos financieros que le han regateado. Un asunto que se podría haber resuelto en las oficinas de la Secretaría de Hacienda ahora crece y se convierte en ejemplo nacional de las dificultades que enfrenta la lucha contra la corrupción.

   El 20 de diciembre pasado la Fiscalía General de Chihuahua, con la colaboración de la Policía Federal, detuvo al señor Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, acusado de desviar recursos durante el gobierno de César Duarte en beneficio del Partido Revolucionario Institucional. Seguir leyendo “Chihuahua, política, legalidad”

¡Ya viene el tapado!

 

La esclerótica CTM, ahora como desde hace décadas, en el centro del ritual.
José Antonio Meade con Carlos Aceves del Olmo.

Publicado en Crónica el 27 de noviembre

   Así tituló don Daniel Cosío Villegas uno de sus memorables artículos en Excélsior, el 14 de febrero de 1969. El de entonces, como les constó a los estudiantes agredidos cuatro meses antes, era un país autoritario. La sociedad emergente que intentaba expresarse era desdeñada e incluso reprimida. En la prensa había una uniformidad forzosa, con escasas y arriesgadas excepciones. El Presidente concentraba facultades formales e informales y tenía en sus manos el control del sistema político. De la voluntad presidencial dependía quién lo sucedería sin que la opinión de otras voces tuviera que ser considerada. El tapadismo era costumbre política, tradición autocrática, expresión de esa voluntad única y formaba parte de una picaresca en la cual, a falta de democracia, se amparaban los ciudadanos comenzando por los comentaristas políticos.

   Ahora el tapadismo, y el dedazo que lo resuelve, son parte de “la liturgia del PRI” según el presidente Enrique Peña Nieto. No todos los priistas comulgan con esa costumbre pero pocos lo dicen de manera abierta. El tapadismo y su obediente aceptación constituyen prácticas antidemocráticas, pero además regresivas, que hace medio siglo suscitaban el irónico asombro de Cosío Villegas y que Peña Nieto y su partido han recuperado. Seguir leyendo “¡Ya viene el tapado!”