Distorsiones, apropiaciones y coincidencias en la reforma legal para los medios. La iniciativa de la senadora Vianey Mendoza

La convergencia política de los partidos, que han prometido reformas importantes, suscita reacciones diversas e incluso contradictorias. En tanto la mayor parte de las fuerzas sociales y políticas celebran el Pacto por México aunque sea con entendibles dosis de suspicacia crítica, hay quienes aprovechan la ocasión en busca de notoriedad mediática. Toda adhesión a la lid por las reformas es saludable. Pero cuando hay quienes hacen caravana con trabajo ajeno merecen, por lo menos, que se les señalen tales conductas.

La senadora Iris Vianey Mendoza Mendoza presentó el martes 11 de diciembre una iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Se trata de un documento detallado y muy completo, que recoge buena parte de la

Antigua exigencia que ha propiciado largo proceso de elaboración de propuestas. Foto tomada de la Revista Escrutinio.,
Antigua exigencia que ha propiciado largo proceso de elaboración de propuestas. Foto tomada de la Revista Escrutinio.

elaboración legislativa acerca de esos temas. Un desliz nada menor en esa iniciativa fue no mencionar su origen. Casi toda ella está calcada de la propuesta que en abril de 2010 presentaron legisladores de varios partidos y que había sido elaborada por un grupo de especialistas a petición de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

Estoy seguro de que a la mayor parte de quienes participamos en la redacción y sobre todo en el impulso a aquella iniciativa nos dio gusto el interés de la senadora Mendoza para rescatarla y hacerla suya. Sin embargo cuando alguien advirtió las abundantes coincidencias entre esos dos documentos y acusó a esa joven legisladora michoacana de plagio, ella, en vez de reconocer que había cometido un error al recuperar esa propuesta sin explicar su origen, reaccionó diciendo que los plagiarios eran sus promotores originales.

 

Fuentes documentales de la iniciativa de la Sen Mendoza del 11 dic 2012

Trabajo colectivo, malogrado con

una decisión apresurada

El asunto es bastante menor en comparación con la posibilidad de que los dirigentes del Pacto por México emprendan –si es que se animan— la reforma de las telecomunicaciones y la radiodifusión que ha sido postergada durante demasiados años. Pero vale la pena responder a las equivocaciones de la senadora Mendoza, sobre todo porque ha propalado una versión distorsionada acerca del origen de la iniciativa que ahora hizo suya de manera tan poco elegante.

Después de que la Suprema Corte de Justicia derogó en junio de 2007 los artículos más importantes de la “Ley Televisa”, como fue denominada aquella contrarreforma a las leyes de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión, el Senado formó un “Grupo Plural” para elaborar una nueva legislación en ese campo. Además de varias audiencias públicas, ese Grupo encargó a varios especialistas en medios y telecomunicaciones la elaboración de una propuesta legal. Durante los primeros meses de 2008 fue preparado un detallado borrador, fundamentalmente bajo la coordinación de Javier Corral Jurado, a la sazón ex senador y en ese momento presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

Aquella propuesta reconocía la convergencia de las telecomunicaciones y la radiodifusión y planteaba regularla con un solo instrumento legal. Un organismo autónomo para administrar esa normatividad, reglas para atemperar la concentración de muchos medios en pocas manos, promoción de la competencia y reconocimiento de derechos de los usuarios, estímulos a la diversidad y la calidad en la televisión y la radio, eran algunas de sus coordenadas.

El documento no fue concluido, especialmente porque los senadores que lo habían solicitado consideraron que no tenían condiciones políticas para presentarlo con posibilidades de éxito. En lo personal, me tocó seguir de cerca la preparación de ese anteproyecto y, a petición de la AMEDI, lo revisé en varias ocasiones. Tengo al menos media docena de borradores que corregí minuciosamente  entre marzo y mayo de 2008 y a los que añadí sugerencias que fueron aceptadas por los coordinadores de ese documento.

El anteproyecto quedó guardado, tanto en el Senado como en los archivos de la AMEDI y en los discos duros de nuestras computadoras. Durante un tiempo no parecía haber posibilidades para que prosperase una propuesta así de ambiciosa. Los partidos ya no mantenían el frente que en 2007 les permitió reformar la Constitución para impedir la compra y venta de espacios de propaganda electoral en televisión y radio. Había que esperar a otra coyuntura política. Por eso nos sorprendimos cuando, el 8 de diciembre de 2009, el senador Carlos Sotelo, del Partido de la Revolución Democrática, presentó como si fuera suyo aquel proyecto de Ley Federal de Telecomunicaciones y de Radiodifusión. Aquel apresuramiento del entonces senador Sotelo causó tanto disgusto que la dirección del PRD en el Senado lo conminó a retirar la iniciativa. No pudo hacerlo porque ya estaba entregada para ser publicada en la Gaceta del Senado. El líder de la fracción  del PRI y presidente de esa Cámara, Manlio Fabio Beltrones, se opuso a suspender la edición porque, al darla a conocer, le restaría relevancia y capacidad de influencia a esa iniciativa que afectaba intereses de las empresas televisoras. Lo único que Sotelo pudo hacer, entonces, fue abstenerse de subir a la tribuna del Senado para presentar la iniciativa como había anunciado. Se trató, entonces, de una propuesta irregular. Entre otras reacciones a esa actitud de Sotelo se publicó la mía, pocas semanas más tarde.

Nueva coyuntura, nueva

iniciativa legal en 2010

Al llegar 2010 surgieron nuevas posibilidades para legislar acerca de los medios. Las direcciones del PAN y el PRD estuvieron de acuerdo en impulsar un proyecto conjunto. El gobierno federal mostró interés para respaldar una reforma en ese tema. El grupo que había redactado la iniciativa cuyo borrador presentó Sotelo se volvió a reunir pero ahora con un encargo adicional. Una versión revisada y actualizada de ese documento le fue presentada al presidente de la República. La secretaría de Comunicaciones y Transportes (cuyo titular sería Juan Molinar) fue encargada para evaluar ese proyecto. Durante varias semanas, especialistas como Beatriz Solís Leree y Gabriel Sosa Plata discutieron horas enteras, una sesión tras otra, cada uno de los artículos de la nueva versión de esa iniciativa con funcionarios de la SCT.

El Frente Nacional, esfuerzo de convergencia social creado en febrero de 2008
El Frente Nacional, esfuerzo de convergencia social creado en febrero de 2008

Además de ser calificados conocedores de la legislación para los medios, esos especialistas son miembros destacados de la AMEDI. Nuestra Asociación fue el espacio natural para estudiar y discutir aquellas observaciones y objeciones a la propuesta de reformas. La iniciativa para crear una Ley Federal de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales fue resultado de dos procesos. Por una parte el trabajo de varios años, que pasó por la elaboración del anteproyecto que se dio a conocer en diciembre de 2009 pero que estaba siendo reelaborado. Al mismo tiempo, fue consecuencia de la discusión con el equipo de Molinar en la SCT.

Esa iniciativa no era la que más nos hubiera gustado a varios de nosotros. La más importante de sus insuficiencias era el carácter del organismo regulador para las telecomunicaciones que se proponía en ese documento. Nosotros insistíamos en que debía ser un organismo con autonomía constitucional pero el gobierno y el PAN sostuvieron que debía ser designado por el presidente de la República. A pesar de esa limitación, no vacilamos al asegurar que se trataba de la propuesta de reforma legal para las telecomunicaciones y la radiodifusión más completa que se hubiera formulado en nuestro país.

El jueves 8 de abril de 2010, la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales fue presentada en San Lázaro por el diputado Javier Corral Jurado y, en Xicoténcatl, por el senador Gustavo Madero. Además de la adhesión del PAN, la propuesta tenía el respaldo de los legisladores del PRD y de algunos de otros partidos. También fue apoyada por la AMEDI y por el Frente Nacional por una Nueva Ley de Medios que reunía a un centenar de organizaciones sociales.

La iniciativa del 8 de abril de 2010 era distinta a la que el senador Sotelo presentó en diciembre de 2009. Lo era por el respaldo social y político que tenía. Y lo era desde luego en su contenido. Se trataba de una versión más avanzada, con más trabajo en los detalles, a consecuencia de las circunstancias que he mencionado y del examen esmerado de especialistas como los que forman parte de la AMEDI. Seguramente era perfectible. Pero no fue por carencias técnicas sino por indecisión política de algunos de sus promotores que fue congelada. A fines de aquel abril, el interés del gobierno y del PAN a favor de la nueva ley se extinguió repentinamente. Al parecer una enérgica exigencia de Televisa llevó al presidente Calderón, que ya manifestaba indecisiones en ese tema, a oponerse a la iniciativa a pesar de su compromiso inicial con ella.

A fines de abril, el PAN retiró su respaldo al proyecto de ley. La AMEDI cuestionó ese viraje en los siguientes términos: “El Presidente de la República y su partido, decidieron someterse a los consorcios que dominan dentro de la Cámara de la Industria de Radio y Televisión, así como a los intereses preponderantes en la telefonía. La iniciativa de reforma integral propicia la competencia y la diversidad en esos sectores y ataja prácticas monopólicas”.

Allí quedó estancado ese esfuerzo de elaboración y negociación. Para algunos, ese episodio nos confirmó que la reforma legal para los medios solamente ocurrirá cuando interese a la sociedad. Pero ese es otro tema.

Apropiaciones y matices en

propuesta de diciembre de 2012

La iniciativa de abril de 2010 ha ganado nueva actualidad casi tres años después porque el Pacto por México, en su Compromiso 44, se propone reordenar “la legislación del sector telecomunicaciones en una sola ley”. La propuesta más exhaustiva para una legislación integral sigue siendo la que impulsamos en 2010, aunque evidentemente hoy puede ser mucho mejor.

En ese contexto, el 11 de diciembre la senadora Mendoza presentó de nuevo dicha iniciativa. Para defenderse de las acusaciones de plagio, esa legisladora del PRD ha dicho que no hay tal apropiación indebida porque la iniciativa fue encargada a “reconocidos especialistas, cuyo trabajo profesional fue pagado con dinero del Senado de la República”. Pero ni todos fueron consultores a sueldo, ni el documento que presentó la senadora Mendoza es resultado únicamente de ese trabajo.

Algunos de los colaboradores del anteproyecto de 2009 no recibimos, ni buscamos, remuneración financiera. Para la senadora Mendoza y sus asesores el trabajo intelectual es de quien lo paga. Se trata de una concepción harto discutible acerca de los derechos de autor. Pero no estamos ante un diferendo por la autoría de ninguna iniciativa, ni mucho menos ante un asunto de dinero. El problema es que, en su interés para defenderse de las imputaciones de plagio, la senadora acusa de plagiarios a quienes en realidad fueron víctimas de una apropiación indebida. Esa adjudicación del trabajo ajeno es  lo que hizo su antecesor, el senador Sotelo, cuando en diciembre de 2009 presentó como suya una propuesta que había sido elaborada con otros fines.

La senadora Mendoza se equivoca, además, porque considera que el hecho de haber sido encargada por el Senado y destapadambre de 2009 presententntada simultdifusi Audioviporque considera que el hecho de haber sido encargada por el Senado (en 2008) y publicitada por el ahora ex senador Sotelo (en 2009) hace innecesario explicar de dónde tomó esa iniciativa.

Esa no es su única equivocación. La senadora cree que la iniciativa que presentó el 11 de diciembre pasado es la misma que dio a conocer Sotelo en Senadora Vianey Mendozadiciembre de 2009. En un comunicado que difundió el 18 de diciembre, asegura: “informo que el texto de la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que presenté, contiene el texto literal de la iniciativa que presentó el Senador Carlos Sotelo el ocho de diciembre de dos mil nueve”.

Y eso no es cierto. Seguramente la senadora está muy atareada, especialmente en este fin de ciclo legislativo, para leer todas las propuestas que suscribe. Y más aún para enterarse de antecedentes como los que he relatado en estas páginas.

De hecho, gracias a que reproduce la propuesta de 2010 y no la que Sotelo hizo suya, la iniciativa de la senadora Mendoza es más completa. En 2009 el entonces senador del PRD prescindió del capítulo sobre dominancia en telecomunicaciones que afectaría fundamentalmente a Telmex. Ese capítulo, perfeccionado en el documento de abril de 2010, aparece tal cual en la propuesta de la senadora Mendoza. También transcribe el capítulo sobre la creación de un registro de usuarios de telecomunicaciones tal y como fue incorporado en la propuesta de 2010. En cambio, el documento reciente omite el segmento sobre derecho de réplica que constituía el Capítulo V del Título sobre Contenidos Audiovisuales del proyecto de legisladores y grupos sociales.

En comparación con el proyecto de 2010 hay dos cambios importantes. Se plantea que en la prórroga de concesiones de radiodifusión tengan preferencia las empresas que han detentado tales concesiones (Artículo 42). Por otra parte, la propuesta de la senadora Mendoza autoriza a las televisoras para que, en las frecuencias que tienen concesionadas, puedan difundir más de una señal de televisión (artículo 93). Esa cláusula multiplicaría los canales al servicio de Televisa y TV Azteca y atajaría cualquier renovación significativa en el panorama de la televisión mexicana. Llama la atención el hecho de que, en el proyecto de la senadora Mendoza, los únicos cambios relevantes en comparación con la iniciativa de 2010, sean favorables a las televisoras.

Fuentes de la iniciativa

de la Senadora Mendoza

En beneficio de la claridad, he cotejado los tres documentos mencionados en esta discusión:

La iniciativa presentada por el senador Carlos Sotelo el 8 de diciembre de 2009.

La iniciativa de legisladores de varios partidos y de la AMEDI presentada por Javier Corral en la Cámara de Diputados y Gustavo Madero en el Senado el 8 de abril de 2010.

La iniciativa de la senadora Iris Vianey Mendoza Mendoza presentada el 11 de diciembre de 2012.

La iniciativa que hizo suya la senadora Mendoza tiene 242 artículos.

De esos artículos, 118 aparecen tanto en la iniciativa Sotelo (2009) como en la iniciativa plural (2010). Tales semejanzas son explicables porque se trataba de documentos consecutivos, que formaron parte de un mismo proceso de elaboración legislativa.

Pero de los 242 artículos de la iniciativa Mendoza, 26 son completamente nuevos.

Y, lo más importante, de esos 242 artículos hay 98 que reproducen líneas o párrafos (a veces páginas completas) de la iniciativa plural de 2010 y que no aparecían en el documento que quiso presentar Sotelo en 2009.

En otras palabras, la iniciativa de la senadora Mendoza se apoya en la propuesta Corral – Madero – AMEDI y no en el documento que Sotelo presentó como suyo.

Los párrafos que toman fragmentos o apartados enteros de la iniciativa de 2010 aparecen señalados en la copia de la iniciativa de la diputada Mendoza que acompaña a estas líneas.

Fuentes documentales de la iniciativa de la Sen Mendoza del 11 dic 2012

Los tres documentos comparados en este ejercicio se encuentran en el sitio del Senado de la República.

No estamos ante un problema de derechos de autor. Tampoco se trata de reivindicar méritos y ni siquiera de recordar faltas anteriores. Se trata de un asunto de honestidad política. Mal informada, la senadora Mendoza ha hecho acusaciones como el ladrón que grita ¡al ladrón! sin percatarse de que, si hay faltas, han sido suyas.

¿Por qué he dedicado tanto espacio a este incidente? Porque la senadora y su asesor el ex senador Sotelo han hecho acusaciones graves, sin demostración alguna. Porque no tienen razón. Porque fue descalificado parte del trabajo que propició la AMEDI cuando la presidí entre 2009 y 2011.  Porque creo que la senadora Mendoza ha actuado de buena fe y merece saber de dónde surgieron ideas y propuestas que ahora comparte. Y porque vale la pena subrayar algunas verdades en un clima agobiado por tanta simulación y deshonestidad políticas.

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Un comentario en “Distorsiones, apropiaciones y coincidencias en la reforma legal para los medios. La iniciativa de la senadora Vianey Mendoza

  1. Como siempre la capacidad de análisis del doctor Trejo nos aporta elementos valiosos para el mejor entendimiento de los temas relativos a la radiodifusión y las telecomunicaciones. La tarea sin embargo, no debe ser solo de los analistas, sino también de los ciudadanos de a pié. Quienes demandamos una legislación equilibrada, moderna y que atienda al interés de las mayorías, debemos conocer las iniciativas de ley que se presenten para evitar nuevos albazos como el ocurrido con la “ley Televisa”, que pretendan favorecer aún más, a los concesionarios de siempre.

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