“Pejenomics”, propuesta conservadora

La economía que ofrece López Obrador ignora a los trabajadores. En Pejenomics no aparece el término “salarios” ni la palabra “pobreza”.

Publicado en Crónica el lunes 14 de mayo

Los actos fallidos a veces llegan a ser de una transparencia maravillosa. En una frase, aunque su autor no lo haya previsto, se develan intenciones u obsesiones que habían sido encubiertas con abundantes aseveraciones o evasivas. Quienes titularon Pejenomics al panfleto que sintetiza la propuesta económica de Andrés Manuel López Obrador tienen que haber advertido que ese título remite al término Reaganomics, que fue como se le llamó al plan del presidente Ronald Reagan a comienzos de los años 80. Las coincidencias van más allá del nombre.

   La Reaganomics se propuso impulsar la economía estadounidense a partir de una contracción del Estado: fuertes recortes fiscales y al gasto social, desregulaciones en áreas como transportes, salud y el sector financiero, así como un severo control de la inflación. Seguir leyendo ““Pejenomics”, propuesta conservadora”

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La nueva derecha en la boleta electoral

Publicado en Crónica el lunes 7 de mayo

Instalado en la desmesura, El Bronco se beneficia de la polarización entre los candidatos punteros. Aquella disputa nos tiene tan abrumados que no reparamos, casi, en los dislates del gobernador con licencia.

   La opinión publicada se burla de las grotescas insensateces de Jaime Rodríguez Calderón. Las ocurrencias de ese personaje parecen más propias de los caricaturistas que del análisis político. Pero ahí está, en el centro del escenario público, con la visibilidad que le dan las pasarelas de candidatos presidenciales, tres debates en cadena nacional y su nombre en las boletas el primero de julio.

   Mientras nos reímos de él y lo menospreciamos de tan burdo y ridículo El Bronco sigue construyendo un perfil público que, en medio de la confusión de estas campañas especialmente revueltas, gana espacios en la sociedad. No competirá con el resto de los candidatos pero por confusión, hartazgo o mera ocurrencia de no pocos ciudadanos, recibirá cientos de miles de votos. Más allá de esta elección, Rodríguez Calderón habrá consolidado una fama pública nacional que le permitirá mantenerse como referencia de los intolerantes. Seguir leyendo “La nueva derecha en la boleta electoral”

La defenestración de Ricardo Alemán

Comentario grabado para el noticiero Así las cosas, de W Radio, el 7 de mayo

Ricardo Alemán cometió la insensatez de reenviar un tuit ofensivo, de mal gusto y, para muchos, amenazador. Hay quienes consideran que era una broma. El contexto de crispación que recorre al país y que se expresa con intensidad en Twitter propició que ese mensaje fuera tomado como amenaza directa en contra de Andrés Manuel López Obrador. Lo que sí es una broma, o un despropósito, es suponer que alguien convoca a un atentado en público y dejando constancia por escrito.

   Miles de tuiteros condenaron las implicaciones del mensaje reenviado por Alemán. Pero algunos de ellos, que son notorios simpatizantes de López Obrador, además exigieron que los medios de comunicación en donde trabajaba ese periodista lo despidieran.

  Una gran cantidad de quienes propagaron esa demanda habitualmente toleran, e incluso festejan, insultos y amenazas contra quienes mantienen opiniones críticas al candidato de Morena. En ese comportamiento hay una doble moral y allí se difumina la responsabilidad que todos tenemos para alentar un debate de ideas sin descalificar a las personas.

   El mensaje que reenvió Ricardo Alemán rebasa los límites habitualmente reconocidos como suficientes para la libertad de expresión. Pero la decisión de Televisa y Canal Once para cerrarle sus puertas tiene implicaciones paradójicas. Alemán se queda sin esos espacios no por la calidad de su trabajo periodístico (que es ciertamente discutible) sino por las exigencias de los furibundos tuiteros que se identifican con un candidato presidencial. Hay que rechazar la violencia en línea para que no se traduzca en agresiones en otros planos. Pero también es preciso reivindicar el derecho a la crítica —aunque incomode a los fanáticos dentro y fuera de Twitter—.

   

La serie que disgusta a López Obrador

Publicado en Crónica el lunes 30 de abril

Raúl Trejo Delarbre

Toda campaña electoral implica ataques mutuos. Todo candidato, además de mencionar sus propias virtudes, señala los defectos que encuentra en sus competidores. La política se hace a partir de contrastes y, sometida a la construcción maniquea de los medios audiovisuales, acentúa la polarización. Las descalificaciones, que constituyen una forma de calificar, son parte del quehacer político. No son deseables desde el ideal de una deliberación sustentada en argumentos y capaz de apelar al razonamiento y no a la emotividad de los ciudadanos, pero tampoco son ilegales.

   Las campañas negras propagan mentiras y/o rumores. Cuando así ocurre, se atraviesa la delgada pero siempre perceptible línea entre la discusión y la denostación. La imputación falsa de un delito constituye una calumnia. A un candidato se le pueden cuestionar su capacidad, lo que dice y calla, lo que promete, su trayectoria o alianzas. Todo ello forma parte de las apreciaciones subjetivas en las que abreva el debate político. Pero decir falsedades y, sobre todo, adjudicar acciones ilegales  sin que se presenten pruebas que acrediten tales acusaciones, es incurrir en difamación. Las campañas negras se nutren de calumnias y difamaciones. Seguir leyendo “La serie que disgusta a López Obrador”

Después del debate

Publicado en Crónica el lunes 23 de abril

Los debates electorales ayudan a los indecisos pero, sobre todo, ratifican las simpatías de quienes ya habían tomado partido. La confrontación entre varios candidatos es apreciada, de la misma manera que todo mensaje mediático, de acuerdo con la circunstancia de cada ciudadano. Por muy incisivos que sean los cuestionamientos de sus rivales y a pesar de la torpeza o ignorancia que haya demostrado un candidato, sus partidarios por lo general seguirán siéndolo. La posibilidad de que un debate influya de manera significativa en las preferencias de voto depende del efecto que tenga entre quienes no habían resuelto a quién respaldar y, en circunstancias muy especiales, del daño notorio que le hagan a un candidato los cuestionamientos de sus rivales.

  Los debates electorales son un espectáculo. En ellos se expresa la espectacularización que, sometida a los cartabones mediáticos, ha alcanzado la política. Ademanes y atuendos, interpelaciones incómodas, afirmaciones contundentes, son registrados por los televidentes que, en el caso de los debates contemporáneos, no se encuentran necesariamente delante del televisor porque a esos intercambios se les sigue en variadas plataformas y pantallas mediáticas. Se trata de un espectáculo esencialmente audiovisual en donde el maquillaje y los gestos ensayados enfatizan, y a menudo reeemplazan, a las ideas elaboradas. Frases cortas, miradas directas, actitudes, llaman la atención antes que proyectos y propuestas. Seguir leyendo “Después del debate”