Populismos

Chávez, Trump, Perón, perfiles populistas. Composición fotográfica tomada de www.infobae.com
Chávez, Trump, Perón, perfiles populistas. Composición fotográfica tomada de http://www.infobae.com

Publicado en Crónica el 4 de julio

El parloteo en las redes digitales se solazó con la diferencia de apreciaciones de los presidentes de México y Estados Unidos acerca del populismo. El presidente Peña Nieto había aludido a “liderazgos políticos que asumen posiciones populistas y demagógicas”. El presidente Obama dijo que si el populismo era la identificación con la gente entonces él es un populista. Pareció una rectificación muy brusca, aunque Obama aclaró que en sentido amplio estaba de acuerdo con Peña Nieto.
En rigor, el presidente mexicano tenía razón. Obama se limitó a una concepción limitada y coloquial del populismo y lo hizo, sobre todo, por motivos políticos. Seguir leyendo “Populismos”

Anticipados

Los spots promueven a López Obrador muestran a un partido autocrático y caudillista pero no son ilegales.

Publicado en Crónica el 23 de noviembre

Lo que hay que suprimir de la ley electoral son las campañas anticipadas. La política se hace todo el tiempo, resulta imposible imponerle calendarios al derecho de las personas para hacer proselitismo. Lo que hace falta es regular con toda claridad el uso de recursos públicos. Seguir leyendo “Anticipados”

#Ayotzinapa, indignación y demagogia

Las protestas expresan una nobleza social que parecía eclipsada pero también una visión maniquea que soslaya la culpa del narcotráfico.

Publicado en Crónica el 28 de septiembre

Del estupor a la rabia y del desconcierto a la exigencia, hemos transcurrido un año intrincado. El gobierno federal paga su larga indecisión inicial para hacerse cargo de la gravedad que suponía la desaparición de 43 estudiantes. A duras penas, pero con evidencias y confesiones que en otras circunstancias serían suficientes, ahora disponemos de una explicación razonablemente completa de los acontecimientos que ocurrieron entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014 en Iguala. Los responsables intelectuales y materiales, o muchos de ellos, del asesinato de los normalistas, están presos. Sin embargo un segmento activo y reclamante de la sociedad desconfía de la versión que ha conducido a la cárcel a esos criminales.
Esos sectores de la sociedad manifiestan lo mejor y lo peor de nuestra ciudadanía. Las manifestaciones del sábado expresaron una capacidad de indignación y una nobleza que parecían eclipsadas del ánimo social. En un mundo tan insolidario, y especialmente en una sociedad tan agraviantemente acosada por la violencia durante los años recientes, los mexicanos parecíamos pasmados ante el crimen. Sin embargo la desaparición de los 43 normalistas desencadenó una vigorosa respuesta social en donde se entremezclan la compasión y la empatía con esos estudiantes y sus familiares, así como el respaldo y la exigencia para que haya una investigación sólida. Seguir leyendo “#Ayotzinapa, indignación y demagogia”

Legitimidad

Artículo publicado en emeequis

Mostrador

Entre los descontentos con el resultado electoral se pone de moda una cómoda cantinela: Enrique Peña Nieto, dicen, podrá ser presidente legal pero no legítimo. En esa fórmula hay un avance respecto del desconocimiento tajante del proceso electoral que hace seis años dominaba entre los seguidores de Andrés Manuel López Obrador y que hoy en día sostienen únicamente los más fanáticos. Reconocer que la elección ha sido legal, o que sus resultados lo serán una vez que el Tribunal Federal Electoral termine la revisión de ese proceso, implica admitir que las reglas se cumplieron razonablemente y sobre todo que la mayoría (aunque a algunos no nos guste) prefirió al candidato del PRI. La democracia está articulada por métodos para tomar decisiones en una sociedad diversa. Por eso jamás deja satisfechos a todos.

Algunos de esos contrariados se embarcan, entonces, en el tema de la legitimidad. Es un término equívoco, no tanto por su significado estricto sino por el empleo discrecional que suele hacerse de él. En rigor, una elección legítima es aquella que ha sido legal. Ambos vocablos son sinónimos. Legítimo, del latín “legitimus”, es aquello que existe “conforme a las leyes”, dice con claridad el Diccionario. Pero en la discusión política se le añaden otras implicaciones.

A la legitimidad se la entiende, así, como la aceptación consciente que los ciudadanos le dispensan a un gobernante. Si el poder político implica el ejercicio de la fuerza, la legitimidad aprovisiona del consentimiento necesario para que el gobierno sea reconocido, y sus decisiones acatadas, más allá del temor a la coacción.  Seguir leyendo “Legitimidad”

El mismo AMLO de siempre / Y un dilema de Peña Nieto

Comentario en Antena Radio, noticiero del Instituto Mexicano de la Radio.

Algunos de nuestros clásicos explicaron hace demasiado tiempo que la historia, cuando se repite, transita de la tragedia a la comedia. Andrés Manuel López Obrador tiene las lecturas necesarias para conocer aquella frase, que evidentemente no ha recordado al reiterar las ingentes dificultades que padece para tener un comportamiento democrático.

En su alocución de ayer lunes por la tarde, López Obrador ratificó algunos de los motivos por los cuales muchos ciudadanos no votamos por él en la elección del 1 de julio. Por supuesto, si cuenta con pruebas que respalden sus graves acusaciones no solamente tiene derecho sino, antes que nada, está obligado a impugnar la votación ante las autoridades electorales. Pero a menos que esté escondiendo toneladas de evidencias (y no habría motivo para que lo hiciera) desde ahora se puede considerar que las quejas del hoy ex candidato presidencial tienen escaso sustento.

Las votaciones del domingo pasado fueron razonablemente satisfactorias. Las irregularidades tienen que ser sancionadas pero no parecen haber resultado determinantes frente a los más de 3 millones y medio de votos que recibió Enrique Peña Nieto por encima de su rival más significativo. Seguir leyendo “El mismo AMLO de siempre / Y un dilema de Peña Nieto”

Vía libre a Peña Nieto

Publicado en emeequis

Quizá haya sido mejor que descarrilara la alianza opositora en el Estado de México. Sé lo injusta que puede resultar esa afirmación, después del trabajo de organización política que sostuvieron durante varios meses los dirigentes del PRD y el PAN empeñados en desafiar juntos al candidato de Enrique Peña Nieto.

A la postulación priista en el estado más numeroso del país se la ha identificado con muchos de los

René Bejarano, cuya vergonzosa historia fue conocida hace siete años por todo el país, ahora forma parte de la Comisión Política del PRD

atrasos de la política mexicana. El clientelismo apuntalado en recursos públicos pero además en una grosera manipulación de la representación política, el manejo propagandístico sustentado en imágenes y ayuno de ideas, el protagonismo de Televisa para construir su primera candidatura presidencial, forman parte del perfil del actual gobernador del Estado de México.

La designación de Eruviel Ávila como candidato de Peña Nieto confirmó el dinosaurismo que sigue dominando en el PRI. Los priistas mexiquenses quedaron supeditados a la decisión de una persona. La posibilidad de que sea candidato presidencial y gane las elecciones del año próximo, ha convertido a Peña en nuevo cacique del Revolucionario Institucional. De la misma manera que decidió el nombramiento del estrafalario Humberto Moreira para encabezar ese partido, Peña colocó al presidente municipal de Ecatepec como candidato a sucederlo en el palacio de gobierno de Toluca. Seguir leyendo “Vía libre a Peña Nieto”

Juanito: el descontón y el agandalle

“Juanito” transita de una estación radiofónica a otra, acepta entrevistas de medios lejanos a los que no conocía, se vuelve estrella de la veleidosa pero notoria farándula política y, en cada declaración, se recrea a sí mismo como personaje lenguaraz y picaresco.

Gracias a la curiosidad mediática y a la heterodoxia que ha significado en un escenario político tedioso y plano, el delegado electo en Iztapalapa ocupa frecuencias radiofónicas y páginas en los diarios. El desafío que mantiene hacia los dirigentes del círculo obradorista que esperaban beneficiarse con su dimisión, prorroga por varios días sus 15 minutos de fama.

Salió respondón, en contraste con la actitud sumisa que había manifestado aquella tarde de junio cuando, para enfrentar la decisión judicial que dejó a Clara Brugada sin la candidatura perredista en esa delegación, Andrés Manuel López Obrador propuso votar por “Juanito”, que ya era candidato del PT, y lo instruyó en público para que en caso de ganar renunciara a ese cargo en beneficio de la fallida candidata. Aquella demostración de autoritarismo, dibujó con toda transparencia el talante mandón y grosero de López Obrador y mostró a un “Juanito” cuya reverencial mansedumbre ha sido desplazada ahora por un personaje de intereses y voluntad propios.

Ese es el viraje que convoca la atención mediática y que ha convertido a Rafael Acosta Ángeles en creador y protagonista de un personaje inesperado. Se habla de él y se le ve y escucha más que si se tratara de un candidato en campaña. Y candidato no es, porque ya ganó, y por mucho, la elección delegacional. Pero de alguna manera se puede reconocer que se encuentra en campaña: no por una posición política sino para afianzarse a sí mismo como actor de la vida pública. Acosta se encuentra en campaña para vender lo más cara posible su renuncia a la jefatura delegacional.

En estos días se ha reinventado a sí mismo. Dejó de ser el individuo plano y resignado que se había supuesto y se mostró con ambiciones y voluntad propias. Hizo a un lado el porte contestatario que antes lo llevó a servir como reventador de reuniones políticas e incluso a ser utilizado como carne de cañón en acciones de provocación ordenadas por alguna de las tribus perredistas. Ahora es un político institucional, que de repente se convirtió en usufructuario de la alianza de varios partidos en Iztapalapa y ganó la delegación más poblada y conflictiva del DF.

Hasta ahora Juanito era personaje de reparto, tanto en los mitines y zipizapes callejeros, como en la película de ficheras en donde apareció bailando con Lyn May. De pronto, dejó de ser instrumento de otros para trocarse en intérprete de un guión que él y sus amigos más cercanos están imponiéndole a la coalición obradorista.

En realidad no hay transformación, sino transfiguración. Se modifica la apariencia, más no el fondo en el comportamiento de Acosta Ángeles. Juanito se ha forjado en el convenencierismo y el pragmatismo. Como seguidor de causas políticas, ha sido saboteador pero nunca constructor de opciones. Como beneficiario de la economía informal, ha sido tianguista y vendedor ambulante. Lo que hace ahora es cacarear sus posibilidades políticas con la misma locuacidad con que vendía sus productos en las calles.

A cambio de renunciar para que se inicie el proceso que podría desembocar en la designación de Brugada, Juanito quiere disponer de la mitad de las plazas de confianza de la Delegación Iztapalapa. Primero dijo que esas chambas serían para sus cuates. Ahora sostiene que las distribuiría entre militantes del PT, aunque ese partido asegura que no le interesan tales plazas sino la renuncia de su renegado candidato.

En ese afán, es el mismo de siempre: simulador, exagerado, hecho a la argucia y al embuste. Nada de eso le daría notoriedad, de no ser porque además exhibe el atractivo que siempre tienen los personajes repentinamente vencedores.

Juanito parece, como ha escrito José de la Colina, surgido de “uno de los más sarcásticos cuentos de Mark Twain o de Ambrose Bierce o de Jorge Ibargüengoitia”. De pordiosero a millonario. De tianguista a delegado. No es un personaje de ideas, ni de principios, sino de actitudes y poses. Cuando estaba en campaña respondía a las preguntas de los reporteros después de consultar unas tarjetas de las que no se apartaba y que le habían escrito sus amigos que lo asesoran. Ahora no requiere de tales respaldos y deja fluir una elocuencia demagógica y tintanesca pero profundamente atractiva en la planicie mediática.

Constructor de su propio personaje, Acosta Ángeles habla de Juanito en tercera persona, como de alguien que no le es ajeno pero que tampoco es él mismo.

Otrora provocador y tianguista, la cultura política de Juanito es la del descontón y el agandalle. Por eso no le ha importado insistir en que podría dejar de cumplir el compromiso que tiene con los partidos que lo respaldaron. En tal actitud, ha tenido que pensar en las chambas, el sueldo, los cuates y la fama antes que en cualquier obligación política. En ese terreno, mantiene dos posibilidades: el regreso del Juanito disciplinado que honrará su compromiso con el Peje renunciando a la delegación, o la consolidación del Juanito que considera suyos los 180 mil votos que recibió el 5 de julio.

La primera opción, propiciaría el desplazamiento de Juanito para que Rafael Acosta Ángeles vuelva a ser actor de reparto, quizá merced a un atractivo arreglo financiero. La otra, rompería los acuerdos obradoristas para Iztapalapa, podría propiciar el retorno a esa delegación del grupo del PRD desplazado por Brugada y aliados pero además sería un desastre político y administrativo. Juanito puede ser simpático para algunos, pero da miedo imaginarlo a cargo de la delegación más pobre, peligrosa y peliaguda de la ciudad de México. (El gobierno de Brugada no sería necesariamente mejor y confirmaría el enquistamiento delegacional de una camarilla resentida y embaucadora).

La aparente traición de Juanito, si se consolidara, ha sido entendida en diversos medios como una derrota para López Obrador. Pero hay otras interpretaciones. Francisco Báez Rodríguez sugiere que, de ser delegada, Clara Brugada no sería incondicional de López Obrador e incluso podría estar más dispuesta a alinearse con el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard. Juanito como delegado por otra parte, dice ese comentarista, constituiría un problema constante para la gobernabilidad de la ciudad de México y dificultaría las posibilidades de Ebrard para alcanzar la candidatura perredista dentro de algo más de dos años.
Publicado en eje central