La Corte: sumisión sin razones

El respaldo de la Corte a la consulta que quería López Obrador deja cuarteado el equilibrio de poderes y acentúa el autoritarismo presidencial.

La claudicación de la Suprema Corte le permitirá al presidente de la República hacer propaganda durante las campañas del año próximo. El galimatías que los ministros avalaron para que se les presente a los ciudadanos en esa consulta no tiene consecuencias forzosas, o puede tener todas las que se les ocurra a quienes lo interpreten, pero aún así servirá al ardid de López Obrador para hacer proselitismo y distraer a la sociedad de los asuntos que hoy son realmente graves.
Los seis ministros que se rindieron a las exigencias del presidente emplearon un discurso confuso y contradictorio y, si hemos de ser rigurosos, ilegal. Los cinco que resistieron presiones —cualesquiera que hayan sido esos amagos— se comportaron con claridad y dignidad. Se trata de Luis María Aguilar Morales, Fernando Franco González Salas, Javier Laynez Potisek, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Norma Lucía Piña Hernández.

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Lealtad a ciegas

Publicado en Crónica el lunes 28 de septiembre
La exigencia de “lealtad a ciegas”, la descalificación sin argumentos de las opiniones críticas, la animosidad con organizaciones y movimientos que escapan a su control, la ausencia de explicaciones ante denuncias de corrupción y la patética intervención para la asamblea general de la ONU, confirman que en la conducción del país no tenemos a un estadista.

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Doble moral

El presidente mide con una vara raterías cometidas en el gobierno anterior y, con otra, las que perpetran allegados suyos. Eso se llama doble moral.

Publicado en Crónica el lunes 24 de agosto

Medir con dos varas diferentes, una para los adversarios y otra para  los partidarios, es propio de regímenes atrabiliarios. La única manera para impedir que la discrecionalidad suplante a la justicia es contar con procedimientos y reglas que se cumplan en todos los casos. La separación entre los que indagan, los que juzgan y los que gobiernan, es requisito para que la justicia no sea avasallada por la política y los intereses facciosos.

   Emilio Lozoya es delincuente confeso, a juzgar por la declaración que se hizo pública y cuyo contenido ni él ni sus abogados han negado. Allí admite haber recibido docenas de millones de dólares de manera ilegal. Él dice que gran parte de ese dinero la gastó en sobornos a variados personajes y eso es lo que ahora se tiene que probar. En principio resulta absurdo que a los legisladores de Acción Nacional e incluso del PRI, que impulsaron la reforma energética, les pagaran por votar a favor de iniciativas con las que estaban de acuerdo. Si eso fuera cierto estaríamos ante los sobornos más absurdos e innecesarios de la historia política. Pero allí faltan pruebas. La exhibición de dos empleados del Senado contando enormes cantidades de dinero indica un desmedido latrocinio, o por lo menos, un manejo deshonesto de recursos. No debiera ser difícil seguir la pista de ese dinero. Seguir leyendo “Doble moral”

Mala y autoritaria maestra

Las clases por televisión tratan igual a todos los alumnos, como si tuvieran las mismas capacidades. En esa modalidad no hay retroalimentación y los profesores quedan desplazados por la pantalla.

Publicado en Crónica el lunes 10 de agosto

La televisión es mala maestra. La decisión del gobierno federal para difundir clases por ese medio nos retrotrae a los años sesenta del siglo pasado y desaprovecha la posibilidad de articular un sistema nacional de educación a distancia apuntalado en Internet.

   Reanudar clases en las escuelas hubiera sido una enorme imprudencia. La pandemia está desbordada. Pero a esa decisión pertinente para que los planteles siguen cerrados le acompaña un proyecto erróneo y errático. Hace medio siglo, hubiera sido indiscutible que el país se apoyara en la televisión para que los niños tomaran clases, o al menos se entretuvieran con un sucedáneo de la escuela. Hoy, con las redes digitales que empleamos para todo tipo de socializaciones, el uso de la televisión abierta beneficia fundamentalmente a las televisoras y no a los niños ni a la educación. Seguir leyendo “Mala y autoritaria maestra”

La indolencia

Llevamos cinco meses desde los primeros contagios, ahora la ciencia sabe más sobre el coronavirus, se cuentan con evidencias de la infección por vía aérea y la propagación en espacios cerrados y, pese a ello, el gobierno mexicano mantiene en lo fundamental sus decisiones. La política pública para enfrentar al Covid 19 ha sido un fracaso.

Publicado en Crónica el lunes 3 de agosto

En pocos días 50 mil mexicanos habrán muerto de Covid 19. Sólo Estados Unidos y Brasil han sufrido más decesos. Ese triste, terrible tercer sitio en el mundo, tendría que sacudir las estructuras políticas y conmover la conciencia social —si es que eso existe—. El virus es devastador. Ahora sabemos que tiene una capacidad de contagio y una letalidad superiores a las que se imaginó inicialmente. El problema es global. Pero cada país ha ofrecido respuestas diferentes y de allí los avances y estancamientos que se aprecian por todo el planeta.

   En México las autoridades —y la sociedad con ellos— se equivocaron en el primer diagnóstico de la epidemia. Creyeron que para atajar el contagio bastaba con lavarse las manos y una razonable distancia. Se pensó que el virus se propagaba fundamentalmente por contacto y que, como se comportaría de manera similar a bichos como los de la influenza, podíamos esperar a que se desarrollase una inmunidad de rebaño: los así contagiados crearían anticuerpos y en pocos meses la infección cedería. Seguir leyendo “La indolencia”